Amistad.
-¿Proyecto deidad? ¿Qué tratara?- preguntas que bailaban en la mente de Raúl toda la mañana antes de irse a la universidad, subió al único camión que lo llevaba a la universidad, y como de costumbre vio a todos los estudiantes allí, pero esta vez había algo diferente, había algo raro… por más que quiso notar que era, no pudo, pasaron 10 minutos y llego a la universidad, bajo del transporte urbano y justo delante del camión se estaciono un auto lujos, y de este bajo Joel, espero a que se acercara…
-Joel, buenos días-
-hola, ¿Qué tal el frio?-
-está bueno- Raúl ya no sentía mucho frio pues de donde era siempre hacia frio
-par de gays- escucharon a lo lejos
-parece ser que Manuel está tomando más confianza- dijo entre dientes Joel
-quisieras que fuéramos gays, digo, amenos tendrías algo en común con nosotros- contesto Raúl sonriendo
Los chicos siguieron su camino hasta el aula donde llevaban clase, dentro de este se encontraba el rector de la universidad, Raúl fue el último en entrar así que cerró la puerta, pero esta pronto fue abierta, un chico al cual nunca habían visto entró y se puso a un lado del rector…
-Buenos días alumnos, esta mañana es especial, pues llega desde Guadalajara este nuevo alumno que se incorporara a…-
-algo interesante-murmuro Joel
-… su nombre es Roberto Gonzales Arriaga…-el rector siguió con su discurso mientras Raúl trataba de imaginarse de que se trataba “el proyecto deidad” pero lo interrumpió el chico nuevo, pues este se sentó justo a un lado de él, este no le quitaba la mirada de encima, cada vez que volteaba a ver él estaba mirándolo, o al menos eso parecía, el día paso sin relevancias hasta una hora antes de salir, en el grupo había tres sujetos los tres eran altos, de coeficiente intelectual bajo, pero eran muy violentos y gustaban de molestar a los débiles, Gastón uno de ellos se estaba acercando…
-¿Qué haces niño especial?- le dijo con voz burlona y desafiante a Joel
-algo, que de seguro tu pequeño cerebro no entendería-Contesto Joel sin ni siquiera voltearlo a ver
-Mira mariquita ricachón, cuando me hablas a mí me miras a los ojos y después agachas la cabeza-Le dijo mientras lo sostenía del cabello haciéndolo mirarlo a los ojos, en ese momento Raúl se levantó de su silla…
-¿Qué te pasa imbécil?- le dijo Raúl a Gastón mientras lo empujaba…
-¡Mira es tu novio!- grito burlonamente Gastón
-no soy novio, soy tu amigo, ¿sabes lo que es eso?-
-claro que lo sé, todos son mis amigos aquí…-
-no confundas el miedo con la amistad, ¿Dónde están tus amigos? Ah míralos están allí riéndose de como arreglas esto- Gastón volteo y vio a sus dos compañeros, riéndose y mofándose de cómo se peleaba…Enseguida se retiró del lugar, tomo sus libros y su mochila y salió del aula, Raúl noto que Roberto lo observaba y observaba a Joel…
-¿Amigo?-Murmuro Joel
-¿Perdón?- pregunto Raúl
-nunca había tenido un amigo, así que no sé qué responder, supongo que gracias… -
-no tienes nada que responder…-
-… amigo- esta palabra le hiso un nudo en la garganta a Raúl, se sentía bien por una parte, pero mal por otra… ¿Cómo era posible que nunca hubiera tenido un amigo?
-esta noche no estará mi padre en casa, pueden venir a pasar la noche si quieren, tengo algunos videojuegos y también comida-
-claro, yo si voy además, mañana entramos tarde…-contesto Raúl mientras golpeaba levemente el hombro de Joel
-por mi parte también puedo acompañarlos-dijo Manuel, que noto una mirada rara en Joel…
-¿Qué significa esto?- dijo Joel mientras miraba la mano de Raúl
-¿Qué? ¿Las palmadas?-
-sí, eso-
-es una señal de amistad, de aprobación, es una señal de afecto-
-oh, gracias-dijo Joel mientras revolvía le cabello de Raúl
-vas aprendiendo pequeño aprendiz- dijo Raúl con un tono de voz gracioso
-eso ya lo sabía, de niño tenía un perrito que quería mucho, cuando hacía algo que me gustaba le acariciaba el cabello, así…-
-¡te comparo con un perro!-Dijo Manuel soltando una carcajada
-no, no quise decir eso…-
La plática siguió, pero había algo que incomodaba a Raúl y esto era la forma en que Roberto lo observaba, al terminar las clases los chicos se dieron sus teléfonos y sus direcciones, y acordaron a qué hora se presentarían en la casa de Joel, pronto este se marchó y Raúl y Manuel se quedaron solos
-¿lo notaste?- pregunto Manuel
-¿Qué?-
-el chico nuevo no te quitaba la mirada de encima, cuando te levantaste a defender a Joel, se exalto… además ya tiene 15 minutos siguiéndonos, mira- señalo con la mirada un espejo, por este se veía a Roberto
-qué raro, tal vez solo sea una…-
-¿Coincidencia? Todos sabemos que eso no existe, y tú lo deberías saber más que nadie… todo pasa aquí porque esa persona a la que llamas amigo lo quiere-
-es mi amigo-
-que locuras dices, oye por cierto lo del proyecto deidad, olvídalo es información clasificada, no te lo puedo decir-
-no hay problema tendrás tus razones, nos vemos en la noche-Raúl se despidió, pero noto que Roberto lo estaba siguiendo, se detuvo en una esquina y espero a que Roberto lo alcanzara…
-¿necesitas algo?-
-no, ¿Por qué?-
-me vienes siguiendo desde hace mucho tiempo, además en el aula no me quitas la mirada de encima-
-eso es razonable, quiero saber por qué el creador se fijó en un simple humano- estas palabras le hicieron un nudo en la garganta a Raúl
-¿el creador?-
-sí, el joven Joel, tú lo sabes, tu sucio amigo de la APM, esos sucios quieren aprovecharse del creador, pero para eso me mandaron a mí para que no eso no pase-
-¿aprovecharse?-
-sí, la APM busca el control del creador, ¿sabes que es la APM?-
-sí, bueno creo saber…-
-la APM es una organización católica, pero muy extremista, imagínate… un sacerdote tiene el poder de Dios en sus manos, que es lo que hace, intimida y gana fieles con el poder de Dios, con el mido al crear catástrofes a su antojo…-
-no lo había pensado de ese modo… y ¿tú quién eres?-
-mi nombre si es Roberto, soy algo que nunca entenderás… estoy aquí para proteger al joven Joel- un tono de celular interrumpió la conversación…
-Tengo que irme, cuídate…-
-añádanle otra cosa más rara para mi mundo- pensó Raúl, siguió caminando, las ganas de ir a la casa de Joel se habían ido, todo era tan confuso y maravilloso a la vez, él siempre había querido que algo extraordinario le pasara, y por fin estaba sucediendo, mientras su mente divagaba mucho se formulaba la misma pregunta que hacían varios… ¿Qué tengo de especial para que Dios se fije en mi?
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